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Autor de Tajamar Editores, Oscar Hahn, gana Premio Nacional de Literatura 2012


Esta nota fue publicada en el diario La Tercera

 

Oscar Hahn gana Premio Nacional de Literatura: "Fue como un exorcismo"

Candidato hace años al galardón, el jurado ayer no dudó: en menos de una hora eligieron a Hahn.

por R. C. / J. G./ D. E.
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Ganó un par de premios en los 60 con sus primeros poemas. Nada serio. Después, le fueron esquivos por décadas. El año pasado cambió la suerte: Oscar Hahn (74) se quedó con el premio Iberoamericano Pablo Neruda y ayer, por unanimidad y rapidísima decisión, se le otorgó el Nacional de Literatura. Es más que suerte: “No hubo competidor que le hiciera el peso”, dijo el jurado Maximino Fernández, aludiendo a lo ya evidente: tan inquietante como transparente, la mirada de Hahn sobre el mundo, el desamor y la muerte hace rato lo había situado en un lugar central en la poesía chilena.

“La decisión se tomó por su alta calidad poética, su lenguaje depurado y la belleza, profundidad y universalidad con la que trata los grandes temas del ser humano”, aseguró el ministro de Educación, Harald Beyer, quien ayer presidió un jurado que actuó sin vacilaciones: reunidos desde las 15 horas, 40 minutos después estaban llamando a Hahn para informarle del premio.

En el departamento de Hahn, en Providencia, el llamado de Beyer tuvo problemas para llegar: dos veces el poeta levantó el auricular y se encontró con el silencio. Al tercer llamado, Hahn respiró aliviado. Tampoco es una sorpresa: varias veces candidatos, desde hace al menos una década el autor de Mal de amores ha figurado entre los finalistas del galardón. Este año se oía en boca de cada escritor chileno: por sobre Delia Domínguez, Omar Lara, Elvira Hernández o Claudio Bertoni, era la hora de Hahn.

Feliz y agradecido, el poeta le dedicó el premio a su madre, quien lo estimuló con la lectura; dijo que Huidobro, Lihn, Teillier y Stella Díaz también debieron haberlo ganado y sostuvo que si bien este no es un premio de impacto internacional, “tiene un valor superior ser reconocido en su propio país”.

Antes de partir a una celebración en la Fundación Neruda, organismo que lo postuló, Hahn agregó a La Tercera: “Me sentía con una sensación de culpa. Donde iba me preguntaban por el premio. Fui a una escuelita en Iquique hace poco y un niño de unos 10 años levantó la mano y me preguntó: ‘¿Por qué no le han dado el premio nacional?’ Así que ganar fue como un exorcismo”.

Amor y muerte

Recién había publicado su primer libro, Esta rosa negra, y algo de ruido había hecho. Neruda pidió hablar con él. Corría 1963 y estaban en Arica. Después de una larga conversación, Hahn le mostró seis poemas al vate, fruto de dos años de trabajo: “Pero cómo tan poco”, dijo Neruda y le sugirió, al borde de la orden, escribir un poema diario. Pero Hahn nunca pudo pisar el acelerador.

Nacido en Iquique en 1938, Hahn pertenece a una generación de poetas que tras el golpe de 1973 salió al exilio. Justo antes, fue detenido y hoy figura en la nómina oficial de prisioneros políticos de la Comisión Valech. Viajó a EE.UU., donde tras cuatro años estudiando en la Universidad de Maryland, en 1977 ingresó como profesor de Literatura Hispánica de la Universidad de Iowa: ahí, donde conoció a Raymond Carver antes de que fuera famoso, Hahn desarrolló su carrera literaria.

“Aquí estoy otra vez de vuelta / en mi cuarto de Iowa City / Tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell / frente al televisor apagado”, escribió Hahn en Televidente, poema del libro Mal de amores (1981), célebre por ser el único libro de poemas que pese a ser de desamor, fue prohibido por la dictadura. En cualquier caso, en ese libro está el tono clásico de Hahn: solitario, perplejo, el amor y la muerte aparecen en toda su obra.

Muy amigo de Enrique Lihn, Hahn va del soneto hasta poemas de habla cotidiana, donde suele dar cuenta de su época: la bomba nuclear de Hiroshima, el golpe de 1973, el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, incluso Kurt Cobain aparece en uno de sus poemas. Traducido al inglés y alemán, desde fines de 2010 volvió a vivir a Chile: en EE.UU. fue un ciudadano comprometido, que incluso hizo campaña por Barack Obama. Ecos de ese tránsito aparecen en libros: En un abrir y cerrar de ojos (2006), Pena de vida (2008) y La primera oscuridad (2011), una tríada contingente en que se enfrenta a la muerte.

Próximo a publicar Poesía íntegra (Lom) y un volumen de columnas (Notas para Dios), Hahn tiene 15 poemas nuevos aguardando. Agradecido de haber contado con dos académicos en el jurado, sabe que el Nacional de Literatura debe cambiar: “Hay que modificarlo. Las críticas son atendibles. Hay que buscar una mejor manera de otorgarlo”, dice.

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